lunes, 12 de enero de 2009

¿Qué podemos reciclar?


En el peso global de la basura que cada día llevamos al contenedor casi la mitad de los residuos (47,7%) son plásticos (14%), seguidos de latas (11,7%) y papel o cartón (20%) y la mayor parte de ellos responde a envases y embalajes de productos que bien podrían servirse de otra forma o cuyo envoltorio podemos volver a utilizar.

Tanto el proceso de producción de estos envases y productos, como el propio proceso de transformación de un material desechado para reutilizarlo (proceso de reciclado) supone un grandísimo gasto energético que cada uno de los consumidores puede minimizar desde la actitud diaria de la compra, la casa, la oficina o los usos de los productos. El primer paso en nuestra ayuda diaria por la conservación del medio ambiente lo podemos dar en la separación de basuras en nuestra propia casa.¿Qué podemos reciclar?

Las basuras orgánicas son las que depositamos en los contenedores normales. Esta basura se puede utilizar para realizar "compost", un abono para la agricultura, similar al humus de un bosque que permite enriquecer la tierra y permite la absorción de los nutrientes por parte de los vegetales. 

Los envases de vidrio se depositan en los "iglús" de color verde y se pueden reciclar para, de nuevo, fabricar nuevos envases. Sin embargo el proceso de elaboración de estos nuevos envases, aunque minimiza la materia prima utilizada, todavía utiliza energía adicional. 

Los envases plásticos y los metales (latas sobre todo), pueden depositarse en los contenedores de color amarillo. Con los envases plásticos reciclados se pueden fabricar bolsas, mobiliario urbano, señales de tráfico e, incluso, cajas de detergente. Por su parte, las latas se pueden reciclar en un 100%, incluida la chapa que sirve para abrir y que sufrió una modificación precisamente para contribuir a su reciclado. También podemos reciclar el papel y el cartón. Si depositamos nuestros residuos de papel en los contenedores azules podemos contribuir al ahorro en la tala de bosques. 

Las pilas son un producto altamente contaminante cuya influencia negativa en el medio ambiente proviene de los materiales utilizados. Las más peligrosas son las de botón, ya que una sola de ellas puede contaminar hasta 600.000 litros de agua potable. Por eso es importante depositarlas en los contenedores que encontramos en determinados comercios.