
Los pescados blancos se componen principalmente de agua y contienen cantidades mínimas de grasas, por lo que su aporte energético es muy bajo. Por lo contrario, los pescados azules si son ricos en grasas que aportan al organismo ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, una importante protección frente al riesgo cardiovascular, vitaminas liposolubles (A, D y E) y mayor cantidad de hierro. De ahí que los pescados azules tengan un valor nutritivo superior al de los blancos.



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